
Sirenas desveladas se amontonan
en las playas oscuras
de un golpeado mar seco.
Un salado olor a luna
salpicando de colores tristes
mis ojos ventosos
Te miraban soñar bosques lentos
nublados
ausentes.
Temblaba de tanto extrañar el agua
y a esa niña muerta de mis noches
Soy montaña
esperandote
somos valles sin deseos
desiertos
añorando que los brazos palpitantes
de los ciclones
nos devoren
y nos devuelvan el cielo
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